Que los vegetales son protagonistas indiscutidos de cualquier plan alimentario es algo conocido; sin embargo, cocinarlos antes de consumir, o dejarlos frescos no sólo implica una elección gastronómica, vinculada a los sabores, sino también una opción más o menos nutritiva. Aquí, algunos ejemplos:
• TOMATE: MEJOR, COCIDO
Así se potenciarán sus propiedades benéficas, en especial las del licopeno, un antioxidante que previene el cáncer de próstata, que se hace más digerible y fácil de absorber con una cocción previa.
• ZANAHORIA: MEJOR, COCIDA
El betacaroteno, potente antioxidante, se absorbe mejor y quintuplica sus efectos si las zanahorias están cocidas y trituradas.
• BRÓCOLI: MEJOR, POCO COCIDO
Este vegetal podrá llevar a las comidas sus enzimas antioxidantes, si se evita la cocción excesiva.
• CEBOLLA: MEJOR, CRUDA
Gran parte de sus…
