“El estrés agudo adelgaza y el crónico engorda” Algunas personas afirman que los nervios los hacen adelgazar, mientras que otros aseguran que los engordan. Según la ciencia, ambas respuestas son correctas, aunque todo depende del tipo de estrés que se tenga. Según la American Psychological Association el estrés agudo, la forma de estrés más común, surge de las exigencias de la vida cotidiana. Al presentarse, puede producir pérdida de apetito. Por otro lado, el estrés crónico se produce cuando una persona no ve una salida a una situación deprimente: mala situación económica, un matrimonio infeliz, etc. Cuando no hay esperanzas de una posible mejora, se buscan recompensas inmediatas a través de la comida, lo que aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad.
En esta nota, los especialistas explican la relación…
