Andrew DeGraff estaba acostumbrado a diseñar ubicaciones cuyo objetivo era ser exactos y escrupulosos; para encontrase. Por ejemplo, en las tierras oscuras de Mordor o en los templos sagrados de las aventuras de Indiana Jones. Y entonces, un día Daniel Harmon le propuso dibujar mapas inspirados en una visión novedosa de los grandes clásicos de las letras universales; para perderse.
La madre de DeGraff era maestra de escuela, y además de inculcarle el amor por la lectura, también le enseñó la importancia del contexto, cómo este dota de signifi cado, retiene o transforma a una historia. Estos mapas, de precioso diseño, cargados de simbolismo, tipografías estridentes, coloridos u oscuros según la historia lo requiere, pretenden ser una representación visual de una lectura muy subjetiva, la del propia DeGraff acompañado de…