Un día del año 2009, un ingenioso y dicharachero Jorge Edwards, homenajeado en la Feria del Libro de Santiago de Chile, dijo cosas tan interesantes como contradictorias, al menos a mi juicio. Afirmó que su país ha prestado mucha atención a sus poetas, y sin embargo, yo vi in situ que sus tres más importantes–Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral– tenían una presencia demasiado particular: el volcánico Neruda se ha impuesto en su tierra, con sus casas maravillosas, hoy grandes centros turísticos, mediante su personalidad arrolladora y genio literario; Huidobro simplemente no existe: no había nada que le recordara, ni siguiera ningún escritor le mencionaba, no vi libros de él en la feria excepto alguno muy pequeño; Mistral ni siquiera pu-blicó su obra en Chile, y si no fuera por…