Uno de los máximos estudiosos de la obra de Pablo Neruda, el chileno Jaime Quezada, tras estudiar arte quiteño en la Universidad Central del Ecuador en 1969 y residir, durante los años 1971-1972, en México –en concreto, en la casa de un joven Roberto Bolaño y sus padres, estancia a la que dedicará un libro titulado Bolaño antes de Bolaño (2007)–, se trasladó a Nicaragua para trabajar en la comunidad cristiano-campesina fundada por el poeta sacerdote Ernesto Cardenal. Este visitante encontraría en el Gran Lago nicaragüense, en Solentiname, refugio de poetas, místicos e intelectuales, como explica Osvaldo Rodríguez, otro tipo de “soledad sonora”, un nuevo camino para su poesía, la cual bebía de su poeta preferido, San Juan de la Cruz, y ≪se llena de ecos bíblicos y se hace…