Ha llegado el verano y con él lo mejor de nuestra cultura mediterránea, atlántica, cantábrica. Qué afortunados por vivir en un país tan diverso y poder gozar de playas, montañas, mesetas, ríos y pastos; de chiringuitos, verbenas y fiestas populares. Por hacer vida al aire libre y, como país latino, salir fuera, hablar, conversar, comunicarnos.
Dicen que el calor encrespa los ánimos y promueve violencias, guerras y revoluciones. Confiemos en que no sea así y en que no prenda la mecha en nuestros bosques y paisajes gracias a las abundantes lluvias y nieves de los pasados meses.
Los idus de junio nos han traído importantes cambios políticos, sociales e incluso deportivos. Quizás ha llegado el tiempo de serenarse y sestear, con todo lo de sanamente reparador, físico y emocional que…