Ya ha llegado abril y ojalá no sea un mes cruel y las últimas nieves se traduzcan en bienes. Bienes repartidos equitativamente entre todos. Bienes para (re)construir un país próspero, justo, seguro, progresista, avanzado, culto, plurilingüe, mediterráneo, atlántico, solidario. Un país que colocara la lectura en el lugar que le corresponde, al igual que el resto de las Bellas Artes y saberes, el avance tecnológico, científico e industrial y la sanidad; un país donde la curiosidad nos espoleara a todos por igual, niños, jóvenes, adultos y mayores.
El día 2 es el Día Mundial del libro infantil y juvenil y no me puedo resistir a recomendarles el texto que presenta nuestro colaborador Rafael Ruiz Pleguezuelos en su Nido del cuervo de este número.
Ha llovido y ha nevado; desconocemos aún…