Espacio público y diseño, política y diseño, diseño y sociedad, diseño y dinero público… esta dicotomía es la que nos ha tenido ocupados durante estos últimos meses. Un tema que ha creado debates interesantes en la redacción porque ya se sabe que cada vez que hablamos de lo público todo se entremezcla y acaba convirtiéndose en un tema peliagudo.
Todo el diseño, inevitablemente, es público y la comunicación es, precisamente, un sistema para compartir con un grupo de personas a las que dirigir un mensaje. Y esto es lo que en el fondo es el diseño institucional, una manera de hacer llegar un mensaje, un concepto, una declaración de intenciones al resto de la población.
En el fondo nada diferente a cualquier otro proyecto, pero cuando se trata de dinero…