Este número de la revista es especial, porque nos hemos lanzado a explorar un territorio donde, honestamente, no somos especialistas: el Food Design. Llevábamos años posponiendo este tema, apareciendo siempre en la lista de propósitos anuales, pero cediendo su lugar a otros asuntos. Finalmente, este año decidimos sumergirnos en la aventura, y la experiencia ha sido profundamente reveladora, llena de aprendizajes inesperados y descubrimientos emocionantes. Gracias a Mariana Eidler, que nos guió con su sabiduría a lo largo de este camino desconocido, logramos desentrañar los recovecos del Food Design y entender su verdadera importancia. Marina ha sido un faro que nos iluminó entre conceptos que antes se nos antojaban oscuros. No os perdáis su artículo «¿Papá, dónde está el tetrabrik?», que es una reflexión brillante sobre el valor del diseño…