Hace justo un año dimos nuestro adiós a 2019 sin presagiar las calamidades que 2020 iba a traernos. Repartimos nuestros mejores deseos para un próspero ejercicio, abarrotamos los restaurantes y las tiendas, asistimos a fiestas con montones de invitados y fuimos generosos con los abrazos y los parabienes. Si nos hubieran dicho que llegaríamos a 2021 como estamos a punto de hacerlo, nos habría parecido ciencia ficción. Aun así, a pesar de las limitaciones, las mascarillas, los confinamientos y la incertidumbre; a pesar de las pérdidas, el miedo y los datos demoledores, nos resistimos con uñas y dientes a dejar que este año se extinga sin la esperanza de un futuro mejor.
Para ayudarnos a mantener medianamente a flote el optimismo, nos llegan en la recta final de este annus…