De un día para otro. Así cambió la vida de Gustavo Nieves (Villalba, Lugo, 1982) cuando tenía 17 años. Una atrofia del nervio óptico tuvo la culpa. Le afecta más al ojo derecho que al izquierdo, de tal forma que le hace tener visión borrosa. En el derecho le atañe a la agudeza y en el izquierdo a la zona periférica. Esta enfermedad de origen mitocondriano, con la que lleva conviviendo más de dos décadas, le provocó, de adolescente, un cambio total en sus hábitos y maneras de vivir. “Era la época en la que estaba con la moto, los amigos, jugaba al fútbol... y de repente una cosa así te hace modificar todas tus rutinas. La pérdida de visión fue de un día para otro, no es algo que…
