Los encontraremos en el reino vegetal, y, por orden de importancia, podríamos citar a los higos secos, los frutos secos en general (orejones, albaricoques, pasas, ciruelas, etc.), los germinados, la calabaza, el aguacate, el diente de león (en crudo, añadido a las ensaladas), la espinaca, la patata, la remolacha, etc. Las verduras y hortalizas, en especial en estado crudo, son elementos alcalinizantes por excelencia. Las frutas ácidas o maduras (muy especialmente estas últimas), tienen una reacción alcalina moderada.
Ahora bien, como suele decirse, «no nutre lo que uno come, sino lo que uno digiere». Por ello la alimentación debe degustarse sin preocupaciones, con calma y tranquilidad, ensalivando bien cada bocado, porque de lo contrario el efecto beneficioso desaparece en gran medida.
¿Por qué es importante controlar la acidez? No solamente…
