En nuestro país, la cultura de protección ante cualquier riesgo es muy escasa. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de 2018, apenas uno de cuatro mexicanos (20 por ciento) contrata algún tipo de aseguramiento, y en algunos rubros, como el de seguro para inmuebles, esa cifra apenas es mayor a 4 por ciento.
Frente a este escenario no es sorprendente que la cultura de la prevención, al celebrar actos jurídicos en general, sea poco usual. Esto suele ser grave y puede redundar en pérdidas incluso catastróficas, si consideramos que la gran mayoría de las empresas en nuestro país se estratifican como micro, pequeñas y medianas. Es decir, los esfuerzos de emprendimiento y de producción pueden ser mermados o incluso destruidos si no se incluyen escenarios preventivos ante contingencias legales,…
