LIFESTYLE IN TIME Escuela para padres EDUCAR SIN GRITAR: es posible.
Photo by Xavier Mouton Photographie Cuando gritamos a nuestros hijos, dejamos huellas en su personalidad que deberíamos evitar, como la tristeza, el miedo, inseguridades, ansiedad, agresividad o baja autoestima. Sin duda perder el control o la paciencia es fácil cuando las cosas o actitudes de nuestros hijos no son como quisiéramos, pero con un poco de esfuerzo se puede educar sin gritos para mejorar la armonía familiar.
Hay una palabra y virtud muy bonita que será fundamental a la hora de educar sin gritos: empatía. Gracias a ella puede mejorar nuestra relación con nuestros hijos, familiares, pareja y relaciones en general, pues nos ayuda a entender porque la gente actúa del modo en que lo hace. No te dejes…
