El codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, acaba de participar en un hallazgo para el que pide un poco de imaginación; y que después cada cual saque sus propias conclusiones. Hace unos 70.000 años, en una cueva del valle del Lozoya, al norte de Madrid, los neandertales depositaron cráneos y cuernas de animales enormes: bisontes, toros salvajes, ciervos, rinocerontes. Les sacaban el cerebro, para comérselo con cuidado de no dañar las astas, llevaban los restos a la cueva, prendían un pequeño fuego y después los tapaban con losas de piedra. Se han hallado hasta 35 cabezas en un nivel de terreno de dos metros de profundidad, lo que significa que esta fue una tradición que se perpetuó durante “años, décadas, siglos, incluso milenios”. Según Arsuaga, en ningún otro lugar del…
