Desde que el 13 de marzo de 2013 fuera elegido Papa, las declaraciones de Francisco I no han dejado indiferente a nadie, tanto a la curia de la Iglesia católica como al resto de mortales.
Y es que sus palabras le han descubierto como un pontífice rompedor que tiene como principal objetivo el de modernizar la Iglesia. Esto, por supuesto, no ha sido del agrado de muchos, por lo que los detractores no han dejado de crecer durante estos años.
No en vano, sus predecesores–Juan Pablo II y Benedicto XVI–, se caracterizaron por un pontificado tradicional y conservador que hizo oídos sordos a las nuevas necesidades, que Jorge Mario Bergoglio–nombre secular del actual Papa–sí ha sabido recoger.
¿Qué consecuencias tendrá su modelo de pontificado? Es pronto para saberlo, pero si…
