DE TEMPORADA
Mis imágenes son reflejo de un trabajo intelectual, siempre matutino. Surgen de ese subconsciente puro, cuando estoy apenas despertando, antes de que cualquier contaminación cotidiana o comunicación con otros, invada mi mente y mi espíritu. Llegan de manera anárquica, sin pedir permiso, y se estacionan como una impresión de la realidad, vista con sus colores, fondos, sombras y contrastes. Se archivan en alguna parte de mi cerebro, que no sé dónde queda, pero puedo recurrir a estas “unidades imaginativas” cuando quiero y ahí siempre están, exigiendo que las reproduzca cuanto antes con mi cámara.
En De Temporada no pretendo hacer un arte contemporáneo pretencioso, al contrario, lo que presento es un homenaje humilde, con amor, con respeto y lleno de admiración hacia la naturaleza –intocada e inalterada– efímera,…
