El hombre es el único animal que bebe sin sed”, escribió Mark Twain. El risueño novelista estadounidense, que también criticaba al ser humano por “hablar sin tener nada que decir”, se refería, en este caso, al placer de beber. Beber no cualquier cosa, sino algo que, como dijo Grimod de La Reynière acerca del champán, “haga más bellas a las damas y más locuaces a los caballeros”. Si el Diccionario de la RAE describe el término ‘beber’ (del latín bibere) como el acto de “ingerir un líquido”, también añade como significado complementario el de “ingerir bebidas alcohólicas”.Y de eso hablamos aquí. Del placer de beber. Quizá sin moderación, pero sí con mesura.
Desde Mesopotamia hasta nuestros días, las bebidas alcohólicas de distinta graduación han ido parejas a la civilización, por…
