No hace falta ser un experto para usarlos como diagrama meditativo. Basta con sentarse en un lugar cómodo, respirar profundamente y contemplar el dibujo durante unos minutos para poder llegar a un estado de relajación. La principal regla para hacerlos es dejar fluir la imaginación y seguir la propia intuición. No hay que esforzarse en pintar uno determinado ni escoger colores predifenidos.
Las partes de un mandala
Un mandala posee tres partes básicas: el punto central, la irradiación de ese punto y el límite circular exterior. Para pintarlo, se pueden usar diferentes técnicas. Si lo que querés es exteriorizar tus emociones, podés colorearlo de adentro hacia afuera. Si querés buscar tu centro, colorealo de afuera hacia adentro. También podés utilizar otro tipo de material como piedras, arena, tizas, maderas, hojas,…
