EL PRINCIPIO DE TODO fue la emoción, afirma el reconocido neurocientífico portugués Antonio Damasio. Una emoción que simboliza la chispa que enciende e ilumina la vida; también la que prende fuerte y arrasa.
Como un latido interior, cada emoción, cada pensamiento, cada acción, proporcionan cambios en las piezas del puzzle que forja nuestro universo más personal. De la alegría a la tristeza, de la compasión a la ira, cada una deja una huella bien distinta. Y es al reconocerlas, ponerles palabras, nombrarlas y expresarlas, que sus chispas dejan estelas más luminosas en nosotros, nos recorren de forma más serena y pueden actuar como guías para conocernos mejor, transformar nuestro sendero y vivir realmente en sintonía con nuestra brújula vital.
En este número ponemos el foco en las emociones y en…