La forma más habitual de realizar un diagnóstico es la observación de los parásitos en las heces o alrededor del ano. Pero en muchos casos no se ven y es necesario realiza un análisis microscópico de las heces o aplicar un test PCR. También es útil el análisis de sangre, porque la infección por parásitos puede aumentar los anticuerpos IgE e IgA. Sin embargo, siempre es necesario que el médico evalúe conjuntamente los resultados de las pruebas realizadas y los síntomas que presenta el paciente, como picor, dolor, náuseas, diarreas, mucosidad o sangre en las heces, pérdida de peso, deficiencias nutricionales, insomnio, irritabilidad, entre otros. Pruebas alternativas basadas en la biorresonancia, el biomagnetismo o la kinesiología pueden servir de orientación, pero no sirven de confirmación.…
