EDITORIAL LAS COSAS NO CAMBIAN, cambiamos nosotros, decía el filósofo Arthur Schopenhauer. Cambian nuestras células, las hormonas que producimos en diferentes momentos, los pensamientos, las emociones, las bacterias que conviven con nosotros, incluso los valores o el camino de vida que deseamos transitar.
El cambio se gesta y nace desde dentro; después se expresa y se expande, fuera.
Como tu novela favorita que saboreas en esos momentos de calma: uno puede leerse, narrarse y descubrirse a través de lo que ha ido creciendo de las semillas germinadas en su interior. Como nos sentimos, como nos movemos, como comemos, como nos relacionamos, como dormimos… todo ello son capítulos que acaban dibujando nuestro yo del presente. Y, al igual que a la tierra para ser más fértil le sienta bien el barbecho,…