No me preguntéis por qué pero mi ídolo en maratón fue el italiano Gelindo Bordin. Tal vez lo elegí por su forma tan estratégica de correr o bien por su modo extenuante de preparar las carreras, o simplemente porque creí que en otras épocas no había mujeres que corrieran maratones. Anteriormente, y mucho antes de Bordin, había oído hablar de Spiridon Louis y había visto vídeos e imágenes de grandes maratonianos como Abebe Bikila, Emil Zatopek y muchos otros, pero nunca tuve referencias de chicas que se dedicaran a correr pruebas de 42,195 kilómetros.
Cuando me surgió la vena de dedicarme al maratón soñé con correr en Nueva York y, sobre todo, en Boston, porque allí hubo una mujer llamada Kathrine Switzer que el 19 de abril de 1967 corrió…
