En el modelo de alimentación saludable se incluyen, entre otros, los productos frescos como la fruta, la verdura, la carne, los huevos o el pescado. Corriendo como vamos, a veces sin tener un objetivo deportivo, no siempre disponemos en la nevera de dichos alimentos. También sucede que los productos frescos son rápidamente perecederos y se deterioran en un corto periodo de tiempo, lo que implica que tenemos que planificar muy bien su consumo, comprarlos y comerlos en pocos días.
Los congelados y los típicos alimentos secos de conservación en despensa como arroz, pasta y legumbres también son un buen recurso alimentario. Y las socorridas latas de conserva en general, categoría de alimentos muy heterogénea, tienen como elemento común su larga vida útil—meses o hasta años tras su envasado—, y engloban…
