Infinitas propiedades. Contienen mucha fibra, además de calcio, hierro, fósforo y magnesio. Favorecen el tránsito intestinal y regulan la glucosa y el colesterol. El 52% de este fruto es agua, bajo en calorías.
Por su composición, es más similar a un cereal que a un fruto seco. Su carne es harinosa, con un 44% de hidratos de carbono, un 1,25% de materia grasa y un 1,63 % de proteína. Nos aportan vitaminas B1, B3 y B6 y ácido fólico.
Al comprarlas, fíjate que su piel sea lisa, brillante y sin cortes. Consérvalas en un lugar seco y fresco, extendidas en un cesto o papel, no las dejes en la bolsa de plástico. Las puedes congelar con la corteza durante 6 meses.
Para pelarlas de una manera fácil, haz una incisión…