Es sencilla porque dialogar con ellos es hablar con alguien que ya nos conoce y que sabe cuáles son cada uno de nuestros pensamientos y sentimientos más íntimos.
Las criaturas celestes se mueven en un plano etéreo de pura energía, desde el cual nos perciben con absoluta nitidez. Si queremos imaginarlo, diremos que todo lo que experimentamos conforma una imagen consistente en un conjunto de vibraciones que los ángeles captan y transmiten de forma inmediata a todas las criaturas celestiales destinadas a protegernos.
Hablar con los ángeles es, entonces, comunicarse con alguien que nos ha visto nacer y que ha seguido cada uno de nuestros pasos. Esto debe alejar de nosotros cualquier temor; el ángel es como un viejo amigo, alguien siempre dispuesto a escucharnos y a ayudarnos en lo…
