Al circular por ciudades grandes, léase Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Puebla, León, he notado buena presencia de policías uniformados, específicamente de tránsito y vialidad, así como cámaras para efectuar las foto-multas tan polémicas.
Cierta parte de la población está acatando los límites de velocidad. Creo que el respeto obedece más al temor de ser sancionado económicamente, que por una verdadera conciencia vial. Celebro que los conductores ahora cuidan de no rebasar los límites, de no pisar las marimbas peatonales, pero bueno, siempre habrá un negrito en el arroz: los operadores de taxis y transporte público.
Sé que no son todos, pero quiero contarles una anécdota que me ocurrió con el operador de un Taxi del Aeropuerto de la Ciudad de México.
Todo empezó como a las 22:00, yo circulaba en mi…
