Para ser completamente sincero el nuevo reglamento me parece correcto, los límites de velocidad adecuados, las multas proporcionales a la falta cometida y me encanta que se hayan incluido a ciclistas y peatones en él.
Me gusta ver la ciudad ordenada, sin ‘atascados’ que avientan el coche a la primera provocación, sin locos que piensan que tocando el claxon van a avanzar más rápido, vamos, me gusta ver la ciudad poblada por seres humanos y no por animales sedientos de sangre.
Lo que para nada me gusta es que las autoridades sean tibias y no apliquen por igual el reglamento –Konstantonis ahonda en el tema en su columna de este mes–, que empiecen a condonar el pago de las multas por ser la primera vez que las comenten con el…
