Toda marca-paraguas posee, de hecho, una jerarquía superior o, al menos, equivalente a la de las marcas que cubre. Pues su función no se limita a indicar pertenencia («este producto es de Bayer») sino, primordialmente, transferir valor («si es de Bayer, es bueno»).
Pues bien, la marca-país es una marca-paraguas, una marca de marcas. «Esta máquina es alemana y, si es alemana, es buena». Alemania es un país-marca. Por otra parte, el país constituye el más alto de los paraguas, sólo superado por las uniones internacionales: «Este país es europeo, luego, este país es avanzado» (sic).
Como toda marca, la marca-país es un hecho del imaginario colectivo, que no sólo puede generarse espontáneamente, sino también crearse intencionalmente a través de los operativos de construcción de marca de lugar (place branding).…
