Trabaja la cuerda y la trabaja con las manos porque “sé cómo hacerlo, porque debo hacerlo y porque, además, me lo piden”. ¿Cómo no hacerlo entonces? Véronique de Soultrait trabaja para el mundo desde su estudio en Lyon (sureste de Francia) rodeada de hilos y cuerdas de algodón, cáñamo, corcho, seda, cuero… Allí, entre todo tipo de materiales o muestras que se trae o le traen de viajes, y de recipientes dispuestos a acoger mezclas y tintes caseros, esta artista y artesana se pone manos a la obra. Nunca mejor dicho: con el recuerdo de las manos de su padre, un conde de manos heridas como un campesino, De Soultrait va dando forma a las piezas que salen de su imaginación. Sus murales, paneles, biombos, decoraciones de pared y otros…