La curiosidad es una característica que, según sea la utilización que le otorguemos, puede convertirse en una cualidad o en un verdadero fastidio. Curiosear, investigar, buscar, encontrar, reencontrar: son sinónimos de sabiduría, cuya etimología es amor por el conocimiento. Por lo tanto, estar predispuestos e incentivados a ampliar nuestra visión sobre el mundo, las cosas y las relaciones, puede formar parte de una curiosidad más que saludable.
Un espíritu curioso refiere a un sujeto despierto, anhelante, que no teme lanzarse a la búsqueda a pesar de la incertidumbre que el desconocimiento implica. En materia de curiosidad, aquellos que están dispuestos a ampliar su horizonte porque genuinamente son inquietos intelectual y/o emocionalmente, tienen en su bagaje una pizca de sabiduría.
¿Seré curioso o chusma?
En las antípodas tenemos al personaje chismoso.…