• Los fármacos pueden tener efectos adversos, como toxicidad, resistencias, reacciones secundarias no deseadas, intoxicación y, en algunos casos, se puede provocar dependencia (adicción). Estas acciones colaterales pueden ser agudas, rápidas, lentas o solapadas. Una reacción adversa rápida, y potencialmente grave, puede ser un fenómeno alérgico a un fármaco, por ejemplo, un antibiótico. Una reacción adversa más lenta puede ser, por ejemplo, un daño renal por el uso permanente de antiinflamatorios.
• Numerosos medicamentos pueden interactuar entre sí, alterando el efecto de uno de ellos, disminuyendo su efectividad y por ende, no logrando la cura o alivio deseado.
• Si se administran dosis inferiores a las adecuadas pueden no producir el efecto deseado. Los medicamentos tienen indicaciones específicas para tratar determinados síntomas, necesitan sus dosis correctas y tienen un tiempo…