Y es que ese río, más que accidente geográfico, es un compendio líquido de la historia de Francia. En sus riberas han construido sus castillos y mansiones los reyes de Francia, y se han dejado ver los nombres más sagrados de las letras y las artes, como Leonardo da Vinci, Ronsard, Rabelais, Molière, Balzac…
Los reyes eligieron ese territorio como coto de caza, lugar de recreo y, a veces, escondite. Porque el Loira es el Loira y sus circunstancias, o sea, sus afluentes: el Indre, el Vienne, el Thouet, el Cosson, el Cher… En esos ríos, a escasa distancia del del gran río, podían esconder sus aficiones (o a sus amantes) de miradas indiscretas. La Asociación de Castillos del Loira, creada hace quince años, cataloga 83 castillos principales, pero son…