Durante el invierno, algunos animales como osos, marmotas, erizos, ranas y tortugas, entran en hibernación, es decir, un estado de letargo (sueño profundo) para conservar energía y sobrevivir a las condiciones climáticas.
Los animales que hibernan se preparan comiendo grandes cantidades de alimentos en el otoño y los almacenan como grasa corporal.
En este periodo, su temperatura corporal desciende, su ritmo cardíaco y respiración se ralentizan.
No todos los animales hibernan. Incluso algunos como el oso polar, el zorro del ártico, cetáceas como marsopas y ballenas, morsas y pingüinos soportan temperaturas bajo cero debido a su pelaje o capas de piel.
Hay otros animales que, por su naturaleza, no pueden soportar las altas temperaturas del verano, por lo que han desarrollado un mecanismo equivalente a la hibernación: la estivación.
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