“Ayudó a los rescatistas a ‘armar’ un croquis, ya que él conocía el edificio y a todos los que vivían ahí”. “Después de ayudar, mi tío entró en shock, pero ya se está recuperando; lo único que me dijo fue: ‘nadie puede saber lo que sentí, pues sólo yo lo viví’”. ÉL YA HABÍA SALIDO DEL EDIFICIO, PERO PUSO EN RIESGO SU VIDA
Tres hermanos: Leonor, de 48 años, Eva, de 42, y Florencio, de 46, junto con dos hijos adolescentes: Carlos, de 22, y Ximena, de 12, vivían en la azotea del edificio que se derrumbó en la calle de Petén. Carlos nos contó su historia:
“CUANDO LLEGUÉ AL EDIFICIO YA SÓLO HABÍA ESCOMBROS Y ME DIJERON QUE SE HABÍAN LLEVADO A MI MAMÁ Y A MI TÍO AL…
