“Agradezco cada día que despierto vivo y puedo moverme un poco” Platicar con Tony Flores, de 67 años, es especial. La cita fue a mediodía en su casa, al sur de la Ciudad de México, donde su esposa, Martha, estaba atendiéndolo. Y es que desde que le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA), el año pasado, no lo deja solo. Nos recibió sentado, conectado a su oxígeno, pero con una sonrisa. Durante la charla, pasamos de la alegría de sus bromas, a la tristeza por saber cómo es ahora la dura realidad que vive, aunque nos dejó en claro que luchará hasta el final. Con 45 años de trayectoria y 43 de casado, para él, tener a su familia unida es lo que vale la pena.
-Tony, sabemos que no todos…
