No es respeto, es terror lo que se siente cuando uno da una vuelta al circuito, en moto o incluso en coche, y percibe los cambios de rasante, lo cerca que están los muros, las diferencias brutales entre las zonas secas y las mojadas, las subidas, las bajadas, los precipicios... y que es prácticamente imposible aprenderse todas las trampas mortales que puede haber aquí. “No puedes cometer un solo error en los 67 kilómetros que hay en cada vuelta. Pero aunque parezca mentira, un buen truco para prepararte es practicar mucho... “y relajarse un poco justo antes de salir”, nos confiesa una de las leyendas -vivas- de la carrera, John McGuinness. Y es que, hasta en eso, la Isla de Man es un escenario despiadado, único, genuino... y la única…