Color del fuego y de la sangre, el rojo es para la mayoría de los pueblos el primero de los colores, porque es el más profundamente relacionado con el misterio de la vida. Pero hay dos rojos: uno nocturno, femenino, posee un poder de atracción centrípeta, y otro diurno, masculino, centrífugo, como un sol, que lanza su esplendor sobre todo con un inmenso e irresistible poder.
El rojo nocturno, centrípeto, es el color del fuego central del hombre y de la tierra, es secreto, es el misterio vital escondido en el fondo de las tinieblas y de los océanos primordiales. Es el color del alma, de la libido, del corazón. Es el color de la ciencia, del conocimiento esotérico, prohibido a los no iniciados, y que los sabios ocultan bajo…
