Para los niños de dos años, la percepción y expresión de las emociones es clave. Aún no son capaces de verbalizar todo lo que les pasa y, sin embargo, son maestros en comunicar el amor, la rabia, los celos, su deseo de independencia o sus miedos. Pero, ¿de verdad entendemos lo que nos dicen? ¿Estamos interpretando bien las señales?
Laura está frente a la puerta de su habitación cerrada, mirando al suelo. Cuando pretendemos entrar, grita «¡No, no!». «¿Qué has hecho, Laura?», le preguntamos. «No», repite la niña, incapaz de levantar la vista
Qué significa A esta edad crece mucho la conciencia que tienen los niños de sí mismos, del resultado de sus acciones y de las expectativas de sus padres. ¡Empiezan a hacerse responsables de sus actos! Claramente, Laura…