LA llegada del invierno suele venir acompañada de catarros, resfriados, gripes, toses, dolor de garganta y otras afecciones respiratorias y, aunque en general no suelen ser graves, sí hay que prestarles atención. Vamos a contarte qué son, cómo se diferencian, cómo tratarlos y cómo prevenirlos reforzando tus defensas.
1 Gripe. Es una infección de origen vírico que afecta a todo el organismo, pero los síntomas más habituales se localizan en el sistema respiratorio. La gripe provoca fiebre, escalofríos, dolor muscular y de cabeza, además de gran malestar general. Generalmente la mayoría de estos síntomas tienden a desaparecer en el plazo de una semana. Además, en ocasiones más graves, presenta trastornos digestivos (gastroenteritis, vómitos y diarrea). A veces puede mostrar incluso complicaciones de pulmón (neumonía), en oídos (otitis), sistema nervioso central…