ESPLÉNDIDA. Así estaba Sara Carbonero el pasado domingo. Y tenía motivos para estarlo. El primero, era el Día de la Madre y por la mañana había recibido dos bonitos ramos de flores, uno de parte de cada hijo: Martín, de 4 años, y Lucas, de casi dos. Y el segundo, su pareja, Iker Casillas, se alzaba con el triunfo de la primera Liga portuguesa.
Ella, orgullosa junto a sus pequeños, no quiso perderse el partido y tras proclamarse campeones, bajó hasta el terreno de juego para compartir la emoción con papá y los dos pequeños, ambos vestidos con la equipación del Oporto.
Un futuro incierto
Puede que este haya sido el último partido de Iker en Europa, pues el 30 se acaba su contrato, y de momento, no sabemos qué…
