EN INVIERNO
Son muchos los factores que afectan al estado de nuestra piel, no solo los externos, sino también nuestro estado emocional y el estrés que vivimos a diario. Son los responsables de la mayoría de las alteraciones que el cutis sufre durante el invierno.
Tirantez, rugosidad, cuperosis (esas venitas rojas que colorean nariz y mejillas fundamentalmente), descamación, deshidratación, aparecen sin remedio si no somos capaces de mantener el escudo protector de la epidermis en plena forma. ¿Cómo?
Además de seguir los rituales de limpieza día y noche, es fundamental alimentar en profundidad la piel con los nutrientes adecuados a sus necesidades y a la nueva estación. Una crema rica en antioxidantes, aminoácidos, Omega 3, 6 y 9, así como vitaminas A, C y E, y ceramidas, es la mejor…
