En invierno está en su mejor momento y, además de blanca, también la hay amarilla, verde y morada.
● Cruda. Cortada bien pequeñita queda fantástica en ensaladas; por ejemplo, con picadillo de cebolla, encurtidos, huevo duro y mostaza. Y triturada en textura de cuscús, puede sustituir a este en el tabulé.
● Cocida. Siempre al dente, que si no ofrece cierta textura, solo resulta atractiva en puré. A fuego vivo, con agua o caldo, puedes cocerla en ramitos, mejor pequeños, o entera, sin hojas y con un corte en cruz en la base del tallo para que este tarde menos. Y también al vapor o en el microondas (tapada y sin apenas líquido).
● Con salsas, rebozada, salteada... Una vez cocida, se toma aliñada, con vinagreta, mayonesa, romesco, sofrito de…
