La calabaza se cosecha entre agosto y octubre y se conserva perfecta durante meses, por eso la hay todo el año, pero en otoño es cuando mejor está.
● Al horno. El asado carameliza sus azúcares naturales y concentra los jugos, sabores y aromas, intensificando su gusto. La pulpa queda muy cremosa y su vivo color apenas se apaga. Luego, pelada y troceada puede tomarse tal cual (aliñada), en cremas, sopas, guisos, potajes, rellenos, salsas... y usarse para hacer postres, desde tartas a churros, tortitas o bizcochos.
● Entera o partida. Asada entera, sin pelar, lavada y pinchada por varias partes con un cuchillo para dejar salir el vapor, resulta muy jugosa, tierna y con sabores concentrados. Partida por la mitad, la cara del corte se carameliza potenciando sus aromas…
