Junto a la nectarina –su hermana sin pelusilla, surgida de una mutación y no de un injerto– y el albaricoque –el primo pequeño–, es la fruta estrella del verano. Su sabor y color, sobre todo cuando su pulpa es anaranjada, da un plus a muchísimas recetas.
● En crudo. Queda genial en postres (rellenos, en macedonias, mousses, helados...) y también en ensaladas, cremas frías y aperitivos con tomate, hojas verdes, atún, aguacate, queso, jamón serrano, frutos secos... Se pueden incorporar sin pelar, pero es mejor quitarla, porque puede producir alergia.
● Cocinado. Resulta delicioso si gusta el contraste de sabor. Ya sea como relleno, guarnición o salsa, combina muy bien con carnes, pescados y mariscos, salteados, guisados o asados. Sobre todo le va de fábula al cerdo y a las…
