EL CIRCUITO QUE REÚNE los mejores medios maratones del continente, que también son los más rápidos del mundo, Superhalfs, lo llaman, arranca en un escenario imponente, el puente 25 de abril de Lisboa, su infraestructura de acero, sus 2 kilómetros de largo, su homenaje en el nombre a la Revolución de los Claveles, y las zancadas de más de 25.000 corredores, de los que 11.158 terminarán llegando a meta tras los 21 kilómetros, y otros 10.614 en la 10K paralela, casi 22.000 en total, que acallan en el asfalto la vibración del tren que pasa colgado por debajo a toda velocidad.
Esa salida, tan memorable, sobre la bruma que sube del final del Tajo, no la viven los africanos de élite, que tienen otro recorrido inicial, cerca de la meta,…
