En tono champán, con escote palabra de honor asimétrico y con una teatral falda de volumen, iba vestida Carrie Bradshaw por las calles de Nueva York, mientras le daban plantón en el altar. Es imposible no recordar a Carrie descosiendose, mientras una Charlotte enfurecida, aniquilaba a Mr. Big con la mirada. Pero si hay algo realmente inolvidable de la primera entrega de ‘Sexo en Nueva York’ son, sin duda, los kilometros de tela de saten que vestía la columnista, firmados por la recordada Vivienne Westwood.
15 años después, las novias millenials de hoy apuestan por Westwood nuevamente, rindiéndose a la fina seducción de unos hombros descubiertos, a la delicadeza de sus tejidos y las faldas voluptuosas que adornan las caderas de un cuerpo corsé que homenajea a la silueta femenina.…
