Las primeras décadas del siglo XXI aportaron al mundo de las extracciones un delicioso y fragante abanico moderno: aceites dorados, polvos brillantes, pastas cremosas y hasta extracciones sólidas como cristales.
En el caso de las extracciones aceitosas, también llamadas dabs, fumables en bongs, vaporizadores o rigs, casi todas poseen el mismo inconveniente: son difíciles de manipular, pegajosas y prácticamente irremovibles si caen en la ropa, un sillón o una alfombra. A pesar de estos inconvenientes, el sabor puro de estas extracciones y su altísima potencia, que puede alcanzar el 90% de THC, las hizo muy populares.
En búsqueda de soluciones, las nuevas opciones aparecieron verdaderamente rápido.
LIMPIO Y FÁCIL
La última novedad llegó hace poco con los dabtabs desarrollados por la empresa estadounidense Ilo Research. Más pequeñas que una aspirina…