En una época, a finales de 2001, a Mario Breuer le gustaba levantarse a las 4 de la mañana, tomar un café con leche, fumar un porro y sentarse a mezclar. Con ese método, para el mediodía podía tener dos temas listos. Algunas de esas canciones podían ser de Charly García, Leo Maslíah, Illya Kuryaki and the Valderramas, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Intoxicados o de bandas por fuera del radar, pero siempre eran fruto de la sujeción responsable al trabajo, de esa conexión que la planta hacía entre la persona y la maquinaria de mezcla, edición y producción.
Para Breuer, el faso ha servido como una herramienta más en el estudio y para la creación musical, todos estos asuntos centrales de Rec & Roll, una vida grabando…
