María Eugenia, contanos un poco sobre tu nieto.
A Joaquín le diagnosticaron Tourette cuando tenía 5 años, muy temprano. Ahora tiene 7. Y tenía todos los trastornos asociados al Tourette. El Tourette es como la punta de un iceberg, que es lo que se ve: los tics fónicos –empezó con carraspeos– y tics de movimiento, que se pueden ir complejizando. Él movía las manos, el cuellos, guiñaba el ojo, torcía la boca. Y tenía mucha hiperactividad, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo –se lavaba mucho las manos–, trastorno de déficit de atención, trastorno de sueño, que son todas patologías que acompañan al Tourette. Y cuando lo diagnosticaron, a mediados del año pasado, empezó a tomar risperidona, que es un antipsicótico. Lo apagó mucho, Joaquín perdió esa mirada fresca de niño, perdió la…
